CUENTOS INFANTILES TRADICIONALES
(tomado de http://www.guiainfantil.com/servicios/Cuentos/cuentos_clasicos.htm)
Los cuentos contribuyen a desarrollar la imaginación y la fantasía de los niños y a crear sus propios mundos
interiores. Un cuento puede ayudar a los niños a que superen posibles conflictos y a que establezcan valores.
Además, favorecen la relación del niño con su familia y con los demás. Tenéis
aquí una bandeja llena de cuentos clásicos y tradicionales. Los cuentos de toda
la vida. ¡Disfrútalos con tu hijo!.
Cuentos cortos para
niños
Leer cuentos infantiles en familia refuerza
los vínculos entre padres e hijos, y ayuda a que haya una mejor
comunicación.
También ha sido una tradición para los abuelos leer cuentos
tradicionales con los nietos. La relación de los niños con los abueños es muy
especial, foméntala con la lectura de los cuentos que todos disfrutamos en la
infancia.
Leer cuentos para niños les ayuda a
desarrollar su imaginación, y es también muy
beneficiosos para su aprendizaje. Cultiva su amor por la lectura y tu hijo lo
notará también en el colegio.
Estos cuentos cortos infantiles contienen
enseñanzas y valores que nos han acompañado
durante generaciones. El esfuerzo, el respeto o la sinceridad son algunos de los
mensajes que puedes transmitir a los niños.
No pierdas ocasión de compartir estos bonitos
cuentos para niños, historias de siempre
que tus hijos también disfrutarán.
Y si tú o algún familiar o amigo escribe
cuentos infantiles, no dejéis de enviárnoslos: ¡CÚENTANOS UN CUENTO!.
ACTIVIDAD
LEE EL CUENTO DE
CAPERUCITA ROJA

En un bosque muy lejos de aquí, vivía una
alegre y bonita niña a la que todos querían mucho. Para su cumpleaños, su mamá le preparó una gran fiesta. Con sus
amigos, la niña jugó, bailó, sopló las velitas, comió tarta y caramelos. Y como era buena, recibió un montón de
regalos. Pero su abuela tenía una sorpresa: le regaló una capa roja de la que
la niña jamás se separó.
Todos los días salía vestida con la caperuza.
Y desde entonces, todos la llamaban de Caperucita Roja. Un día su mamá le llamó
y le dijo: - Caperucita, mañana quiero que vayas a visitar a la abuela porque está enferma. Llévale esta cesta con
frutas, pasteles, y una botella de vino dulce.
A la mañana siguiente, Caperucita se levantó
muy temprano, se puso su capa y se despidió de su mamá que le dijo: - Hija, ten
mucho cuidado. No cruces el bosque ni hables con desconocidos. Pero Caperucita
no hizo caso a su mamá. Y como creía que no había peligros, decidió cruzar el
bosque para llegar mas temprano.
Siguió feliz por el camino. Cantando y
saludando a todos los animalitos que cruzaban su camino. Pero lo que ella no
sabía es que escondido detrás de los árboles, se encontraba el lobo que la
seguía y observaba. De repente, el lobo la alcanzó y le dijo:
- ¡Hola Caperucita!
- ¡Hola señor lobo!
- ¿A dónde vas así tan
guapa y con tanta prisa?
- Voy a visitar a mi
abuela, que está enferma, y a la que llevo frutas, pasteles, y una botella de
vino dulce.
- ¿Y dónde vive su
abuelita?
- Vive del otro lado del
bosque. Y ahora tengo que irme sino no llegaré hoy. Adiós señor lobo.
El lobo salió disparado.
Corrió todo lo que pudo hasta llegar a la casa de la abuela. Llamó a la puerta.
- ¿Quién es?
Preguntó la abuelita. Y
el lobo, imitando la voz de la niña le dijo:
- Soy yo, Caperucita.
La abuela abrió la
puerta y no tuvo tiempo de reaccionar. El lobo entró y se la tragó de un solo
bocado. Se puso el gorrito de dormir de la abuela y se metió en la su cama para
esperar a Caperucita. Caperucita, después de recoger algunas flores del campo
para la abuela, finalmente llegó a la casa. Llamó a la puerta y una voz le dijo
que entrara. Cuando Caperucita entró y se acercó a la cama notó que la abuela
estaba muy cambiada. Y preguntó:
Y el lobo, imitando la
voz de la abuela, contestó:
- Son para verte mejor.
- Son para oírte mejor.
- Abuelita, ¡qué nariz
más grande tienes!
- Son para olerte mejor.
Y ya asustada, siguió
preguntando:
- ¡Son para comerte
mejor!
Y el lobo saltando sobre
caperucita, se la comió también de un bocado. El lobo, con la tripa totalmente
llena acabó durmiéndose en la cama de abuela. Caperucita y su abuelita
empezaron a dar gritos de auxilio desde dentro de la barriga del lobo. Los
gritos fueron oídos por un leñador que pasaba por allí y se acercó para ver lo
que pasaba.
Cuando entró en la casa
y percibió todo lo que había sucedido, abrió la barriga del lobo, salvando la
vida de Caperucita y de la abuela. Después, llenó piedras a la barriga del lobo
y la cosió. Cuando el lobo se despertó sentía mucha sed. Y se fue a un pozo a
beber agua. Pero al agacharse la tripa le pesó y el lobo acabó cayendo dentro
del pozo del que jamás consiguió salir.Y así, todos pudieron vivir libres de
preocupaciones en el bosque. Y Caperucita prometió a su mamá que jamás volvería
a desobedecerla.
FIN
CUENTOS INFANTILES TRADICIONALES
(tomado de http://www.guiainfantil.com/servicios/Cuentos/cuentos_clasicos.htm)
Los cuentos contribuyen a desarrollar la imaginación y la fantasía de los niños y a crear sus propios mundos interiores. Un cuento puede ayudar a los niños a que superen posibles conflictos y a que establezcan valores.
Además, favorecen la relación del niño con su familia y con los demás. Tenéis aquí una bandeja llena de cuentos clásicos y tradicionales. Los cuentos de toda la vida. ¡Disfrútalos con tu hijo!.
Cuentos cortos para niños
Leer cuentos infantiles en familia refuerza los vínculos entre padres e hijos, y ayuda a que haya una mejor comunicación.
También ha sido una tradición para los abuelos leer cuentos tradicionales con los nietos. La relación de los niños con los abueños es muy especial, foméntala con la lectura de los cuentos que todos disfrutamos en la infancia.
Leer cuentos para niños les ayuda a desarrollar su imaginación, y es también muy beneficiosos para su aprendizaje. Cultiva su amor por la lectura y tu hijo lo notará también en el colegio.
Estos cuentos cortos infantiles contienen enseñanzas y valores que nos han acompañado durante generaciones. El esfuerzo, el respeto o la sinceridad son algunos de los mensajes que puedes transmitir a los niños.
No pierdas ocasión de compartir estos bonitos cuentos para niños, historias de siempre que tus hijos también disfrutarán.
Y si tú o algún familiar o amigo escribe cuentos infantiles, no dejéis de enviárnoslos: ¡CÚENTANOS UN CUENTO!.
También puedes disfrutar de otros cuentos infantiles para niños.
ACTIVIDAD
LEE EL CUENTO DE CAPERUCITA ROJA
En un bosque muy lejos de aquí, vivía una alegre y bonita niña a la que todos querían mucho. Para su cumpleaños, su mamá le preparó una gran fiesta. Con sus amigos, la niña jugó, bailó, sopló las velitas, comió tarta y caramelos. Y como era buena, recibió un montón de regalos. Pero su abuela tenía una sorpresa: le regaló una capa roja de la que la niña jamás se separó.
Todos los días salía vestida con la caperuza. Y desde entonces, todos la llamaban de Caperucita Roja. Un día su mamá le llamó y le dijo: - Caperucita, mañana quiero que vayas a visitar a la abuela porque está enferma. Llévale esta cesta con frutas, pasteles, y una botella de vino dulce.
A la mañana siguiente, Caperucita se levantó muy temprano, se puso su capa y se despidió de su mamá que le dijo: - Hija, ten mucho cuidado. No cruces el bosque ni hables con desconocidos. Pero Caperucita no hizo caso a su mamá. Y como creía que no había peligros, decidió cruzar el bosque para llegar mas temprano.
Siguió feliz por el camino. Cantando y saludando a todos los animalitos que cruzaban su camino. Pero lo que ella no sabía es que escondido detrás de los árboles, se encontraba el lobo que la seguía y observaba. De repente, el lobo la alcanzó y le dijo:
- ¡Hola Caperucita!
- ¡Hola señor lobo!
- ¿A dónde vas así tan guapa y con tanta prisa?
- Voy a visitar a mi abuela, que está enferma, y a la que llevo frutas, pasteles, y una botella de vino dulce.
- ¿Y dónde vive su abuelita?
- Vive del otro lado del bosque. Y ahora tengo que irme sino no llegaré hoy. Adiós señor lobo.
El lobo salió disparado. Corrió todo lo que pudo hasta llegar a la casa de la abuela. Llamó a la puerta.
- ¿Quién es?
Preguntó la abuelita. Y el lobo, imitando la voz de la niña le dijo:
- Soy yo, Caperucita.
La abuela abrió la puerta y no tuvo tiempo de reaccionar. El lobo entró y se la tragó de un solo bocado. Se puso el gorrito de dormir de la abuela y se metió en la su cama para esperar a Caperucita. Caperucita, después de recoger algunas flores del campo para la abuela, finalmente llegó a la casa. Llamó a la puerta y una voz le dijo que entrara. Cuando Caperucita entró y se acercó a la cama notó que la abuela estaba muy cambiada. Y preguntó:
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!
Y el lobo, imitando la voz de la abuela, contestó:
- Son para verte mejor.
- Abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor.
- Abuelita, ¡qué nariz más grande tienes!
- Son para olerte mejor.
Y ya asustada, siguió preguntando:
- Pero abuelita, ¡qué dientes tan grandes tienes!
- ¡Son para comerte mejor!
Y el lobo saltando sobre caperucita, se la comió también de un bocado. El lobo, con la tripa totalmente llena acabó durmiéndose en la cama de abuela. Caperucita y su abuelita empezaron a dar gritos de auxilio desde dentro de la barriga del lobo. Los gritos fueron oídos por un leñador que pasaba por allí y se acercó para ver lo que pasaba.
Cuando entró en la casa y percibió todo lo que había sucedido, abrió la barriga del lobo, salvando la vida de Caperucita y de la abuela. Después, llenó piedras a la barriga del lobo y la cosió. Cuando el lobo se despertó sentía mucha sed. Y se fue a un pozo a beber agua. Pero al agacharse la tripa le pesó y el lobo acabó cayendo dentro del pozo del que jamás consiguió salir.Y así, todos pudieron vivir libres de preocupaciones en el bosque. Y Caperucita prometió a su mamá que jamás volvería a desobedecerla.
FIN
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